dissabte, 1 de gener de 2011

DESPEDIDA DE LUZ HELENA



Ha sido difícil escribir algo, en estas circunstancias es difícil que las palabras no sobren, los recuerdos se agolpan en la mente.

Conocí a Álvaro gracias a María José, y se puede decir que tropecé con ellos cuando asistí a la   primera concentración organizada para exigir la anulación de los juicios del franquismo, convocatoría de la que me enteré por casualidad.  Yo en esa época aún me perdía por las calles barceloninas, llegué con un mapa y con la esperanza de tejer solidaridades entre causas. Me encontré entonces acompañando una lucha que es la misma de mi pueblo; la de la justicia y la memoria. Era imposible predecir en ese momento que ese encuentro iba a marcar tanto mi paso por estas tierras y en fin, mi vida.

La primera conversación transcurrió en un restaurante del Raval. Álvaro conocía con mucha precisión pasajes de la lucha política latinoamericana, y en particular la colombiana. De allí se fueron tejiendo complicidades y solidaridades.

Álvaro es de aquellos luchadores imprescindibles como diría Bertolt Brecht. En esencia un humanista, un internacionalista, que hacía del humor y la solidaridad práctica cotidiana. Que por fortuna contradijo los designios de la real politik,que indican que con los años las personas se van haciendo más pragmáticas, pues cada día se hacía más radical y le asqueaba el acomodo.

Su brazo en alto y sus palabras nos harán falta. Su lucha y sus ideales iluminarán nuestro camino en los actuales tiempos de oscuridad.

A su compañera de la vida, a la Dominique y a sus compañeros del Col.lectiu Republicà del Baix Llobregat, toda mi solidaridad.

Álvaro, compañero, amigo! hermano, salud! A la fortuna de haber encontrado un ser humano extraordinario e imprescindible, Salud!!

LUZ HELENA RAMÍREZ HACHE



MASA

Al fin de la batalla,

y muerto ya el combatiente, vino hacia él un hombre

y le dijo: "No mueras, te amo tanto!"

Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.


Se le acercaron dos y repitiéronle:

"No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!"

Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.


Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,

clamando: "¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!"

Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.


Le rodearon millones de individuos,

con un ruego común: "¡Quédate, hermano!"

Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.


Entonces, todos los hombres de la tierra

le rodearon; les vió el cadáver triste, emocionado;

incorporóse lentamente,

abrazó al primer hombre; echóse a andar...



César Vallejo

España, aparta de mí este cáliz [1937]




Muchas gracias Luz, tú también aportaste a la vida de Álvaro y a la de todos nosotros el internacionalismo de nuestra lucha y el compromiso con la Verdad, la Justicia y la Reparación, más allá de nuestras víctimas, recordándonos que la solidaridad sin fronteras es imprescindible para que algún día los nuestros, todos ellos, no importa donde hayan sido enterrados sus cuerpos, obtengan justicia. Nos alegró tu encuentro y nos entristeció y preocupó tu partida, ahora estás de vuelta, y aunque sea por poco tiempo, pudiste despedirte de Álvaro y compartir con nosotros su partida. 

Un beso enorme de todos nosotros.

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